Ingredientes:
- 3 yemas de huevo grandes
- 1 cucharada de agua fría
- 1 cucharada de zumo de limón recién exprimido
- 1/2 taza (1 barra) de mantequilla sin sal, derretida y caliente
- Sal y pimienta blanca al gusto
Instrucciones:
- Preparar el baño María:
- Llena una cacerola pequeña con unos pocos centímetros de agua y ponla a fuego lento.
- Coloca un tazón de metal o vidrio resistente al calor encima de la cacerola, asegurándote de que el fondo del tazón no toque el agua.
- Cocinar las yemas:
- En el tazón, combina las yemas de huevo, el agua y el zumo de limón.
- Bate constantemente con un batidor hasta que las yemas estén pálidas y hayan espesado ligeramente.
- Incorporar la mantequilla:
- Retira el tazón del fuego, pero déjalo encima del agua caliente.
- Comienza a incorporar la mantequilla derretida, poco a poco, en un chorro fino, mientras sigues batiendo constantemente.
- Continúa batiendo hasta que la salsa esté suave, brillante y espesa.
- Sazonar y servir:
- Sazona con sal y pimienta blanca al gusto.
- Sirve inmediatamente sobre huevos Benedict, espárragos, pescado o verduras a la parrilla.
Consejos para una salsa holandesa perfecta:
- Baño María suave: Es crucial que el agua del baño María esté a fuego lento y no hierva, ya que el calor excesivo puede hacer que las yemas se cocinen demasiado y la salsa se corte.
- Mantequilla caliente: La mantequilla debe estar caliente pero no hirviendo.
- Batir constantemente: Bate la salsa continuamente para asegurar una emulsión suave.
- Servir inmediatamente: La salsa holandesa es mejor cuando se sirve inmediatamente. Si necesitas mantenerla caliente, puedes hacerlo al baño María a fuego muy bajo, pero ten cuidado de que no se caliente demasiado.
- Si se corta la salsa: Si la salsa se corta, puedes intentar arreglarla batiendo una cucharada de agua caliente en un tazón aparte y luego incorporando lentamente la salsa cortada, batiendo constantemente.
¡Disfruta de tu deliciosa salsa holandesa!
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